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EL MOXO

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En Casamonte teníamos un moxo que mis padres alquilaban como semental para cubrir al las vacas. En la foto de abajo, sale con mi madre, Ramona, con mi hermana Ignacia, que va con un vestido blanco de lunares, mi hermano Emilio, el pobre, que está en la esquina, una vecina y los criados del caserío.  Cuando tu madre, Ana, tenía un añito, salió al portal del caserío y, desde dentro, vimos que el moxo se había soltado y estaba entrando en el portal. Todos gritamos y nos dimos cuenta de que iba a matar a tu madre. No podíamos hacer nada. Ella no parecía asustada y seguía andando hacia el moxo, bajando las escaleras. El moxo se paro, la miró un rato largo, que se nos hizo eterno, se dio la vuelta y se marchó. Y tu madre siguió tan tranquila, pero todo bajamos corriendo y llorando a abrazarla entre gritos. Y entonces sí que lloró. En la foto, es la de la capotita blanca.

LA GUERRA Y EL AITITE CASIANO

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Prefiero morirme antes de vivir otra guerra. En la Guerra Civil, mis hermanos Jerónimo y Agustín se alistaron como milicianos [socialistas], y mi hermano Emilio, como gudari del PNV. Tres hermanos. Y el tío Pepe que entonces era ya novio de mi hermana Ignacia, y que se alistó como gudari del PNV, igual que mi hermano Emilio. Pero a los rojos no les parecía bastante y vinieron a Casamonte a por nuestro padre. Se lo quisieron llevar, porque parecía muy joven, pero nosotras nos abrazamos a él gritándoles que dejaran en paz a nuestro padre. Porque nuestro padre se conservaba joven, pero era mayor. Y tanto gritamos, les empujamos y nos abrazamos a él, que no pudieron llevárselo. Mi padre, Casiano, era nacionalista, y mi madre, Ramona, era socialista. Por eso le puso Prieto al burro que teníamos en el caserío y con el que ella bajaba la leche a Bilbao. Prieto, como el ministro socialista. Cuando Bilbao estaba sitiado, los rojos volvieron al caserío y se llevaron al moxo para comérselo. Cuand...

GENARA, GARBIÑE Y JUANCHU

Yo tuve un hermano al que no conocí. Era de la primera tanda. Se llamaba Juanchu, y se murió de meningitis a los cuatro años. También tuvimos una hermana pequeña que se murió con seis meses. Era rubia y preciosa, como una muñeca. Tenía los ojos azules. Parece que la estoy viendo.  Se murió de difteria [editeria]. Se nos murió y el médico no pudo hacer nada. Pero, después, nos contagiamos mi hermana Ignacia y yo, y enseguida se dieron cuenta de lo que teníamos y eso nos salvó. Las dos nos salvamos porque primero se había muerto Garbiñe de la misma enfermedad. Mi hermana Genara era de las mayores. Era muy guapa. Tenía una mata de pelo negro como el ala de un cuervo. Trabajaba en Bilbao. Cuando venía al caserío, nos traía caramelos a las pequeñas ¡era muy buena!  Cuando llegaba, nos acercábamos corriendo y le buscábamos en los bolsillos y ella se reía. Parece que la estoy viendo, alta y guapa.  Un día vino de Bilbao con mucha fiebre. Había una epidemia de tifus [yo creo que ...

Las hermanas de mi madre y los viajes a las Américas

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 El padre de mi madre se fue tres veces a la Argentina, en aquellos tiempos. La primera, se fue solo. La segunda, se llevó a su hija mayor. Allí la dejó casada con un potentado de la familia Mitre, que eran los dueños del periódico El Sol. Mis hermanas mayores se seguían escribiendo. Mi hermana Filo, sobre todo. También fue a visitarles uno de mis primos, y se quedó maravillado porque tenían hasta lacayos con librea. Mi tía nunca volvió de Argentina. La tercera vez, se llevó a mi tía Josefa, que era coja. Allí se casó con un facultativo de minas asturiano, y se volvieron a vivir aquí. Nosotros tuvimos mucha relación con ellos, y nos veíamos en las bodas. Mi pobre madre, que era la pequeña, se tuvo que quedar aquí a cuidar de su madre, mientras sus hermanas y su padre se pasaban los años por el mundo. Y por eso se acabó casando con el mutilzahar de Menchaca, el de los molinos. Mi abuela también tenía jaquecas como nosotras. Cuando le dolía la cabeza, nadie podía entrar en la planta ...

TON Y OTRAS COSAS DE MUNGUÍA

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Katillune estaba (y sigue estando) a la entrada de Munguía desde Bilbao, un kilómetro antes de llegar, en una ladera a la izquierda de la carretera. Al monte que hay detrás le llamábamos Gurugú. Los vecinos eran los del caserío de Basabitxis, que estaba un poco más abajo. Los niños de Basabitxis  eran amigos nuestros porque teníamos las misma edades. A mí me llamaban para cuidar a los más pequeños de Basabitxis desde que tenía 7 años.  - Ramona, mándanos a Mari para que nos cuide a los niños mientras trabajamos - le decían a mi madre-. A Mari, no a Ignacia. Y siempre tenía que ir yo. Cuando nos marchamos a Bilbao, nos dio mucha pena separarnos Cuando tenía doce años, justo antes de marcharnos a Bilbao, se le hizo de noche a la vuelta de una romería y me perdí de los demás. No se veía nada y estaba muerta de miedo. Andaba sin ver ni el camino porque la noche estaba negra muy negra. Entonces, cuando ya no sabía que iba a hacer y estaba totalmente desesperada, escuché la voz de m...

LO QUE ME DICTÓ AMAMA

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Vais a flipar con lo que he encontrado: un papel con cosas que me dictó amama, vete a saber cuándo. Os lo transcribo tal cual lo escribí: Bachifuego era el maquinista del tren de Munguía. Iba como un loco, Por eso en Munguía le llamábamos Bachifuego. Cuando mi madre se casó con su primer marido, tenía, la pobre, dieciocho años. Él tenía un caserío con seis molinos que se llamaba Aixenekoerrota, o sea, «el de los molinos de viento». Cuando se quedó viuda, lo vendió porque le había cogido manía de tanto trabajar en él ¡Qué tonta fue! Después, mi padre se tuvo que ganar la vida alquilando la pareja de bueyes de Katillune a los de Aixenekoerrota. Mi madre tuvo seis hijos con su primer marido (los Menchaca). Solía decirnos que sólo había cenado con él seis veces durante los años en los que estuvieron casados porque él se iba todas las noches a Munguía para cenar con el médico, el farmacéutico y demás gente importante del pueblo. En mi casa hacíamos el chocolate con agua y no con leche, ...